domingo, 23 de mayo de 2010

Qué callen a esos niños


Adoro la felicidad de los niños.
Esa alegría de vivir, la intensidad de darlo todo.
Esa valentía rígida, donde no se le da cabida al miedo.
Adoro sus juegos, la esperanza de sus días, la fe de sus anhelos.
¡Cómo lo sentí antaño!
Y los colores formaban rondas junto a nosotros
En aquellos días amaba el verano, el calor, la luz.
No como ahora que he hecho del invierno mi estación favorita.
Adoro la risa sincera de los niños, su liviandad, lo espontáneo,
La aceptación del otro, sin análisis ni juicios.
¡Cómo reía yo! ¡Cómo cantaba! ¡Cómo bailaba!
Junto a Anita, junto a Carlitos ¡Cómo reíamos!
…y como nos burlábamos de esos amargados que
Intentaban acallar nuestros juegos.
Cuantas promesas bajo el laurel para no ser como ellos.
Y el tiempo…
Maldito tiempo….
Implacable tiempo….
De pronto nos miramos en los espejos y descubrimos que ya no éramos niños.
Rostros tristes se amoldaron a nosotros y el invierno nos comenzó a gustar
¿Adónde se ha ido Anita? ¿Y Carlitos?
El verano apesta,
El sol quema demasiado,
El calor sofoca

¡ QUÉ CALLEN A ESOS NIÑOS!

sábado, 20 de marzo de 2010

Detenida en la estación



Siempre digo que tomaré el siguiente tren
y siempre los dejo pasar, con la fe,
la tonta fe de que algo me espera acá.
Y camino con unas gotas de ilusión a la cafetería
y sentada allí comienzo a escribir todo lo que brota
de esta esperanzada alma que se aferra a mí.
Uno, dos , tres…hasta diez poemas de una sola sentada.
Amor, beso, luz, llanto, luna, fuego y mucho, mucho más.
Hasta que descubro que nada cambiará y aferrada a mis hojas
me dirijo de nuevo a la estación a la espera del siguiente tren.

domingo, 7 de marzo de 2010

Tan lejos que ya no recuerdo


Tan cerca y hoy tan lejos
Casi, casi respirabas junto a mí
Latía mil veces, tus ojos, tu boca.
Tan cerca que ardía y hoy…
Tan lejos que ya no recuerdo
¿Acaso me miraba?
¿Acaso sonreía?
Tan cerca que te olía
Y llevaba ese aroma hasta mis sueños.
Tan lejos que hoy se me confunde
¿Era a mar? ¿Era a sal? ¿Era a viento?
Tan cerca que ya te quería
Tan lejos que ya no recuerdo…

lunes, 28 de diciembre de 2009

La Ventana Trasera




Avancé como una sombra que apenas se divisa
Y fue como estar frente a mi pasado.
Tú en lo alto, con tu magnífica presencia,
Y yo, deseando tus quimeras, tu fuerza y tu luz…
(A veces, amiga mía, la vida nos da esas sorpresas
La de mirar de vez en cuando por la ventana trasera)

martes, 8 de diciembre de 2009

Puñalada



Eres la triste esperanza de mis deseos,
una opaca sombra que me hace respirar.
El anhelo de lo que nunca voy a alcanzar,
la imagen de lo que se fue quedando atrás
¿A quién deseo engañar? Claramente a mis frustraciones,
pero más que nada a mi soledad y me fatigo de tanto soñar
las farsas que me he querido inventar.
Por eso me aferro a este cuchillo y te apuñalo una vez más
para cortar el lazo que me une a tu precioso caudal.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Paradójica la vida



Paradójica la vida que siempre me tiende una mano
y cuando sigilosa busco las deformidades de mis dolores,
ella se encarga de poner frente a mis ojos
el azul más profundo del mar.
Sí, es muy paradójica y me confunde,
haciéndome pensar ¿Para qué?
Pero a la vez me inunda y me hace acariciar mis heridas.
Y es ahí cuando me hago luz, inundándolo a él,
el ángel del demonio que habita en el centro de mi pecho
que como lava hirviente devasta mi paz.
Y entonces nos amamos, confundiendo a todo el firmamento
que no comprende , pero nos ampara, dejándome vibrar
en olas interminables de amor, de trueno, de fuego.
Porque el fuego me electrifica los sueños
y me siento más viva que nunca con ganas de apaliar esta rabia.
Y comienzo a añorar el aroma del manzano y los sonidos
dulces que emergen de la tierra con colores azules.
Paradójicamente maldita, porque cuando alcanzo
el miserable estado de alegría, me deja caer en picada,
nuevamente, a lo más profundo del infierno y cada día
duele más, mucho más, aunque ya no lo sienta,
pero se castran mis anhelos, creyendo cada vez menos
y me roba la alegría…maldita, maldita.
Y nace en mí nuevamente el deseo de matar o matarla
por blasfema, por falsa, por hacerme masticar la sangre.
¡paradójica y ladrona! Me conviertes en este manto negro,
en la sombra de los muertos, en el estiércol del suicida
y el odio me toma de los hombros, caminado junto a mí,
aborreciendo a los cínicos que hablan de bondades
¡Qué saben ellos de esta paradoja! Si no sienten
arder el mundo, desgarrarse las soledades y sólo ven
lo que sus mínimas mentes les permiten ver…
y tú, paradójica miseria, te ríes, te ríes
cada día más de mí…

martes, 24 de noviembre de 2009

Compañera



La muerte es la única que se apiada de mí.
Sépase que es a la única que le permito esa emoción.
No quiero la lástima falsa de los demás
por eso, sólo he de dejarla hablar a ella,
para que me entregue la clave para el descanso,
para mi paz.
La muerte es la única que me ofrece una esperanza.
Es mi más sincera compañera en estos grises días…