domingo, 12 de septiembre de 2010

Brazos en cruz



Ando de vagabunda por las húmedas calles de Santiago.
El cansancio no lo siento y en mi alma revolotea la paloma blanca.
Mi caminar es lento como el de un fantasma en medio de la niebla
Y Lihn me acompaña cubriéndome con su sabia manta.
Qué paradójico es encontrar tanta paz
en pleno centro de Santiago.
Mientras algunos corren a refugiarse de la lluvia,
otros la esperamos con los brazos en cruz.

1 comentario:

delfin en libertad dijo...

Cuantas sensaciones de paso lento entre multitudes invisibles, pero tienes muy buena compañía, Lihn.
En la diferencia encontramos la puerta a la belleza y a la grandeza del alma. Bello!!!